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martes, 14 de noviembre de 2017

COCTEL DE LETRAS | Herstorian: Linda Nochlin y la crítica feminista del arte

[Sección coordinada por Inés M. Michel*]



[Colaboración de Hilda Monraz]




Linda Nochlin nació el 30 de enero de 1931 en Nueva York y murió el 29 de octubre de 2017, en Manhattan, presumiblemente de cáncer. Se dedicó a la historia del arte, a su enseñanza, y sobre todo a su investigación y difusión con una mirada feminista. En eso fue pionera y se le atribuye ser una de las primeras en ponerse las “gafas moradas” al mirar la producción artística a través de la historia. Escribió diversos textos que marcaron pautas en su especialidad. En 1971 publicó el que probablemente es su artículo más famoso, intitulado  “Why Have There Been No Great Women Artists?”, que la catapultó como una de las más reconocidas críticas de arte con mirada feminista.
Dicho ensayo se insertó en una dinámica de movimientos feministas que buscaban respuestas a las preguntas sobre la invisibilidad de las mujeres en el mundo, incluyendo el arte. El llamado feminismo de la segunda ola cobraba auge en Estados Unidos y cuestionaba lo que significaba ser mujer y ser hombre en las distintas sociedades. Nochlin fue más allá y se preguntó ¿por qué no ha habido grandes mujeres artistas? ¿No existieron? ¿Las callaron? ¿Qué pasó durante tantos siglos para que no tuviéramos una Miguel(a) Ángel(a) o una Leonard(a)? La primera contestación que hace en el texto, asumiendo la construcción social común de los géneros es que las mujeres no pueden llegar a ser grandiosas como los hombres. Sin embargo, plantea también la crítica a las propias miradas feministas. Según Nochlin, no se debe caer en la trampa de contestar inmediatamente sólo visibilizando a las mujeres que pueden asemejarse a los “grandes artistas” del pasado. No se trata sólo de rescatar a quienes tuvieron talento (aunque no el apoyo), sino de preguntarse qué representó ser “gran artista” en su contexto y por qué.

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Linda Nochlin. Tomada de: thetimes.co.uk

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Nochlin aseguró en su artículo que las mujeres a lo largo de la historia no han tenido las mismas oportunidades que los hombres para instruirse en el arte y mucho menos para producirlo o exponerlo. La autora argumentó en torno a la educación que durante siglos se les negó a las mujeres en diferentes momentos históricos, lo cual explicaría en gran medida la falta de presencia de ellas en el mundo artístico. Pero también encontró una invisibilidad sistemática que se les impuso, a partir de la creencia de que ellas no pueden crear arte, sino sólo reproducirlo. Esto estaría ligado a su “natural” atributo de la maternidad. No son creadoras, sino reproductoras. Un ejemplo de esto fue la educación artística para las mujeres que se hizo popular en Europa y Estados Unidos durante el siglo XIX. Cuando aparentemente se abrían espacios femeninos en el mundo del arte, su enseñanza fue entendida como instrucción para la reproducción casi automática, pues se les enseñaba a las mujeres a copiar de manera estética lo que ya estaba hecho. Sólo es cuestión de recordar esas escenas que son tan comunes de mujeres “aprendiendo arte” pintando cuadros con jarrones, paisajes o flores. O tocando el piano, pero siempre con las partituras por delante, sin intentos de crear o innovar.
En el fondo de esta discusión, Nochlin presentó la idea del “genio”. Para ella, a lo largo de la historia es el hombre blanco quien definió qué y cómo es ser “genio”. No sólo en la creación artística, sino también en el análisis de la misma. “El” historiador del arte es quien determinó qué es arte y qué no. Esbozó cronologías de grandes artistas que dejaron de lado una gran diversidad de manifestaciones. En ese sentido, sigue vigente cuestionar no sólo para como Nochlin lo hizo, sino en adelante para la interpretación del arte: ¿Qué relación tiene la “genialidad” con la construcción del género? ¿Qué tiene que ver con la apropiación del pensamiento? ¿Es (in)dependiente de ser hombre o de ser mujer?
Nochlin relacionó este atributo de genialidad con lo que llama un “aura mágica” que da origen a mitos. Para ella, fueron una especie de habilidades extraordinarias que por supuesto se revisten de masculinidad a lo largo de la historia. Por ejemplo, las maravillosas facultades que se cuentan de Picasso para entrar a tempranísima edad a la Academia de Arte de Barcelona. Casi como si fuera el único. A Nochlin se le ocurre preguntar sobre sus contemporáneos, que probablemente compartían edad y experiencias. Me permito citar a Linda Nochlin cuando ofrece una explicación bastante clara sobre por qué no ha habido “grandes mujeres artistas” y se refiere a la manera de hacer arte. La autora asevera que “la creación artística, tanto en términos de desarrollo del creador artístico como en la naturaleza y calidad de la obra de arte en sí, ocurren en una situación social, son elementos integrantes de esta estructura social y están mediados y determinados por instituciones sociales específicas y definidas, sean éstas academias de arte, sistemas de patrocinio, mitología de un creador divino, el artista como el hombre o proscrito social”. De manera que no podemos analizar al arte o sus procesos en un solo momento, ni como una producción solitaria o que conlleva una identidad de género. Es mucho más complejo y dice bastante sobre el ambiente en que se produjo, desde dónde y cómo lo vemos.
Otro asunto sería hablar del plagio artístico, sobre todo el que sufrieron algunas mujeres creadoras, incluso a sus mismas parejas sentimentales y/o familiares. No lo señala Nochlin, pero uno de los casos más recientes es de la pintora Margaret Keane, artista que pintaba cuadros con personas cuyos ojos eran enormes y de apariencia triste. Walter Keane, quien fue su esposo de 1955 a 1965, se apropió de esas obras y las vendía como suyas. Se hizo famoso y ganó mucho dinero. Se aprovechó de la situación de Margaret, quien ya tenía una hija y dependía de Walter. Sin embargo, se separaron a los diez años de casados y hasta la década de 1980 ella pudo declarar la verdad. Incluso le ganó un juicio en el que lo retaba a pintar, obviando la impotencia del retado. Así demostró que ella era la creadora. Este fue un caso muy reciente, pero ejemplifica el asunto de la genialidad y su atribución al varón. Lo relaciona con su proveeduría familiar y la superioridad que Walter ejercía sobre Margaret, quien en realidad trabajaba y sostenía la economía en su cotidianidad. Tal vez el arte sólo nos pone de manifiesto lo que en la realidad social acontece a diario. La supuesta supremacía varonil que se establece casi sin cuestionamientos. Aunque en el fondo, sean muchas las mujeres las que sostienen de muchas maneras la vida en general.
Personalmente encuentro muy lamentable tener que hablar de mujeres que acaban de morir. Con el fallecimiento de Linda Nochlin viene la tristeza de una pérdida irreparable. Les invito a leer su artículo completo (dando clic al enlace encontrarán el libro compilado por Karen Cordero e Inda Sáenz que contiene el artículo de Linda Nochlin en español), que da cuenta de muchos más temas en la historia del arte, como los programas académicos, la visión e interpretación de los desnudos, los casos documentados de mujeres artistas en distintas épocas y más. Una de las formas de seguir homenajeando a una académica es leerla, comentarla y recordarla. Siguiendo sus mismos postulados; cuestionando los conceptos, historiando el arte, visibilizando y dándoles nombres a las artistas, el presente es un pequeño pero sincero homenaje.


Hilda Monraz.
@_biographer

PlasmArte Ideas, noviembre, 2017.
Twitter: @plasmarteideas



COCTEL DE LETRAS es coordinada por Inés M. Michel. 
[*Egresada del Instituto de Ciencias, generación 100, (100cias100pre). 
Las letras me han salvado de los hombres grises en innumerables ocasiones. 
Fiel lectora de Ende y de un sinfín de historias fantásticas y de terror. 
Casiopea es mi guía y confidente.]

Contacto: inesm.michel@gmail.com











viernes, 11 de agosto de 2017

COCTEL DE LETRAS | Historias de mujeres

[Sección coordinada por Inés M. Michel*]







En una de mis últimas incursiones a la biblioteca de la Universidad Iberoamericana (¡una biblioteca maravillosa!) encontré un texto que de inmediato me llamó, se trata de Historias de mujeres, historias del arte (Ediciones Cátedra, Grupo Anaya, S.A., 2003, Madrid), de Patricia Mayayo.


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Pasé el último mes leyéndolo y hoy quiero compartirles un poco de este trabajo publicado en 2003 y que lleva ya una cuarta edición (2011). En él la autora nos cuenta sobre una serie de artistas de diversas disciplinas que fueron relegadas de la historia del arte, simplemente por ser mujeres, y de otras tantas que tuvieron que crear bajo seudónimo o en condiciones adversas.

Cada vez con mayor frecuencia me he encontrado datos e historias de mujeres que fueron ignoradas o subestimadas por sus contemporáneos y que aún lo son en el discurso oficial donde se nos enseña que todos los genios de la historia fueron hombres, mientras que las mujeres eran las musas, las acompañantes, las amantes o, en el mejor de los casos, artistas de menor grado que siempre estuvieron a la sombra de sus parejas o compañeros.

Mayayo nos lleva por un recorrido donde, desde la óptica de distintos feminismos, cuestiona conceptos como el de genio o artista y pone en entredicho las categorías que por tantos años han estado fijas en el imaginario colectivo. A lo largo de cinco capítulos logra revisar desde la Edad Media hasta el arte cibernético, toda una travesía que acompaña con fotos de obras y expositoras.

Un libro indispensable si de adentrarse en la historia del arte estamos hablando, pues a través de sus páginas nos iremos enterando de colectivos, pintoras, corrientes y movimientos de los que muy poco, o incluso nada, hemos escuchado antes. El texto logra un buen balance entre la exposición de diversas posturas feministas y la crítica que se puede hacer a ellas; la autora no se casa ni defiende a rajatabla las ideas que presenta, al contrario, las lleva al debate y a la confrontación, invitándonos como lectoras y lectores a asumir una postura propia y a hacerlo de forma informada.

Con una narración amena este trabajo contribuye a resarcir esa falta, que cada vez se hace más notoria, de nombres de mujeres en los campos del arte, de grandes figuras femeninas en disciplinas que por siglos fueron acaparadas por hombres, sin que ello significara que solo los hombres eran buenos para eso o que ellos eran siempre los mejores por encima de sus pares femeninos.

Una invitación para reescribir la historia y ser parte de otro tipo de acercamiento al mundo del arte, uno que cuestiona lo que parecía inamovible. Recomiendo ampliamente su lectura tanto para artistas, curadores, críticos, como perfiles no especializados, pues Patricia Mayayo logra hacer de este libro una fuente de interés para el público en general.

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Inés M. Michel
@inesmmichel
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viernes, 3 de junio de 2016

PLASMARTE RADIO | Desmaquillando ídolos: Picasso

Escúchanos este viernes 3 de junio a partir de las 21:00 hrs. por www.laexquisitaignorancia.com 



 Invitada: Natalia Ramos





Nos gusta ir a donde todo mundo alaba para cuestionar y desmontar las alabanzas. Esta noche tendremos una primer parte de una serie de programas que Coctel de letras dedicará a desmaquillar a esas figuras que idolatran las masas. En esta ocasión hablaremos de Pablo Picasso (1881 - 1973), considerado un genio pictórico y uno de los grandes de la pintura moderna.

Detrás de su gran producción (más de dos mil obras), hay una historia de romances terribles que acabaron con la vida y/o con la salud mental de aquellas mujeres que acompañaron al pintor en distintas etapas de su vida. Françoise Gilot, en una entrevista publicada en 2011 en La Nación, compartió que es la única mujer que dejó a Picasso, "... la única que no se sacrificó al monstruo sagrado... la única que aún está viva para contarlo. Después de todo, mire lo que les ocurrió a las otras... Tanto Marie-Thérèse como Jacqueline se suicidaron... Olga se volvió histérica y casi loca. Dora Maar enloqueció..."

Gilot habló extensamente con Jane Hawyley, en un hecho inédito, después de muchos años de no conceder entrevistas y de negarse a hablar sobre el tema que la ha perseguido siempre: haber sido una de las mujeres de un pintor que es toda una leyenda y que lo fue desde que vivía. No era cosa fácil vivir con él, pues aunado a su explosivo carácter, y a las crisis continuas, en las que repetía que la vida le era insoportable y que no tenía sentido pintar, está el hecho de estar ligada a un nombre gigante que en momentos opacó su propia carrera como pintora, ya que casi nadie habla de ella y más bien se le reconoce como "una de las mujeres de Picasso".

¿No resulta esta la pesadilla de muchas chicas que se han relacionado con grandes figuras? Su propio nombre se hace a un lado, sus carreras, quedando solo como acompañantes de... A Gilot no le hace nada de gracia esto, durante el tiempo que compartió con Picasso, y después de su separación, mantuvo su independencia y fortaleza. En la entrevista ya citada comentó "Yo tenía dinero y una carrera propia, una familia y un círculo de amigos propio que me ayudarían a reconstruir mi vida".

Natalia Ramos, pintora, soprano y egresada de la licenciatura en Historia del arte de la Universidad de Guadalajara, nos acompaña para desmaquillar a Pablo Picasso. ¿Nos ayudan? Sugerimos tengan listo un buen desmaquillante a base de aceite y mucho algodón. ¡Nos vemos a las 9 de la noche!




Inés M. Michel
PlasmArte Ideas, junio, 2016
Twitter: @plasmarteideas












viernes, 5 de febrero de 2016

MOUSSE MEDIA | Colaboración especial - La intelectualidad del arte más allá de búsqueda de la belleza

[Sección a cargo de Víctor D. Magallón*]











            

[Colaboración especial de Tony Velasco]



“Hay algunas ideas tan equivocadas que solo unas pocas personas inteligentes creerían en ellas.” 

George Orwell


Para muchos de nosotros es muy fácil entender el arte como una materia que  estudia  y persigue la  belleza, que mayoritariamente es  una cuestión de emociones y talento y por tanto contrario a una cuestión intelectual. Para el colectivo social es mucho más fácil y obvio relacionar el concepto de arte o con el de belleza que con el de intelectualidad, es muy claro en esta concepción que el arte busca la belleza a pesar de que también busca otros valores estéticos, es más difícil y lejano concebir que el arte es también un camino y una práctica intelectual; esta pudiera ser una costumbre heredada con la tradición de la emoción y los arrebatos sensibles como conceptos heredados desde el romanticismo en los que como contraparte al excesivo razonamiento  del neoclásico, la balanza de las ideologías artísticas se inclinó hacia el valor de las emociones y la condición humana idealista, pero quizás esta tradición ha llegado muy lejos, por eso me permito hacer un recuento de las cualidades intelectuales del arte sin que haya por esto que restar las cualidades y calidades emocionales.

El arte en la persecución de la imagen ha logrado desarrollar mediante el dibujo y la propia imagen un lenguaje que tiene en sus características una sintaxis, una gramática y una urgencia propias. En este sentido, el dibujo es una metáfora de toda actividad artística, el dibujo, en cualquiera de sus formas, nos enseña a traducir la percepción de las ideas y en una última etapa a pensar con la mirada.

En este lenguaje no lingüístico trabaja de manera muy potenciada el uso del subconsciente, esto es aquello que hemos experimentado, pero para lo que no disponemos de un nombre, cada imagen tiene un poder cognitivo con una fuerza impresionante para quedarse almacenada en nuestra memoria, y así es como se pudiera hablar de un gran acumulado que ha acompañado a la humanidad a través del empirismo en la experimentación con el arte.

Esto en muchas ocasiones aleja al arte de una aproximación de tipo lingüístico sin embargo, no por eso menos rica. Para el arte existe inevitablemente dentro de toda su panorámica un diálogo en curso que se prolonga durante miles de años, la obra de cada artista se suma a la contribución de este diálogo para esto se debe conocer lo que ha ocurrido antes y lo que se ha dicho, muchas veces esta respuesta debe evitar la repetición y por lo tanto encontrar nuevas formas sustentadas en la originalidad, esta respuesta cargada de originalidad a lo largo de miles de años no es otra cosa que una fuerza descomunal intelectual.

Sin embargo, aun siendo el empirismo una característica del arte, uno de los esfuerzos más grandes en la práctica del pensamiento humano es el desaprender y es esta una práctica muy frecuente en la expresión del arte. Es indispensable, en casi todos los casos, al iniciar un proceso creativo desapartarnos del conocimiento previo, tener la convicción y el valor de afrontar el desconocimiento, eliminar estatutos y conceptos pre-insertados en nuestra conciencia que al desaparecer abrirán espacio al nuevo conocimiento próximo a revelarse, independientemente de que este suceso es lo que le dé al arte la capacidad de desconcertarnos y asombrarnos durante tiempos indefinidos y a través de la misma historia.

La capacidad del arte para dominar conceptos tan dinámicos e inestables, tan universales y a la vez tan sencillos es otra manera de respaldar el enorme requerimiento intelectual que se necesita solo para su apreciación y este requerimiento se multiplica potencialmente al jugar un papel creativo, la producción artística contemporánea requieren una complejidad que deriva de la presencia de lo contradictorio. El mundo no es simple, está lleno de complejidad y es natural sentir el impulso de eliminar las contradicciones que genera esta complejidad, sin embargo el arte logra reconciliar elementos irreconciliables para insertarlos en un marco, realzando las contradicciones y encima de todo esto utilizando la emocionalidad como un canal para emitir un mensaje.

Utilizar la emoción como medio de transporte de ideas es algo ya complejo y es también mi siguiente argumento, se dice que el arte es la experimentación que el artista hace con las emociones con el objetivo de redefinir los valores estéticos y humanos de su época y que una vez obteniendo un resultado lo comparte con el resto de la humanidad. La psicología hoy acepta un concepto como el de la inteligencia emocional en la que un sujeto determinado puede reconocer para sí mismo que emociones está sintiendo, las cataliza y cómo puede de cierta manera y en cierto contexto controlarlas,  para poder distinguir entre el rango tan amplio del que se compone la sensibilidad humana requiere una inteligencia emocional muy avanzada además de poder comunicarlas y transferirlas a otros sujetos sin poder disponer de un lenguaje de palabras.

Mi último argumento y también mi favorito es el del poder de la imaginación a quien la tradición cientificista gusta de llamar irracional. Yo quisiera llamarla perfectamente libre, la imaginación es una capacidad mental tan poderosa que excede nuestros límites lógicos, al pedirles a ustedes que se imaginen hormigas de color neón el poder de sus mentes trabajara más rápido que la lógica, entregando resultados no importa cuáles. Es la imaginación la que resulta como una ventana que nos muestra lo que hay más allá de nuestros límites conocidos, finalizo con una frase de Salvador Dalí refiriéndose a su trabajo:

“El que no pueda explicar mis pinturas no significa que no las entienda, si no que están en un lenguaje que estoy
aún por descubrir”.


Imagen tomada de: VER AQUÍ






Tony Velasco
@TonyVelascoF
PlasmArte Ideas, febrero, 2016

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*Mousse Media, está a cargo de Víctor D. Magallón


[Cafeinómano y fiel defensor del código de los caballeros pizza. 
Gusto de realizar sesudos análisis en busca de la última temporada de 
Los Simpson que haya valido la pena.] 


Contacto: victor.dmagallon@gmail.com










jueves, 26 de noviembre de 2015

MOUSSE MEDIA | Colaboración especial - ALQUIMIA

[Sección a cargo de Víctor D. Magallón*]











            

[Colaboración especial de Tony Velasco]


                                                                                                 


“El arte abstracto, es abstracto. Te confronta. Hubo un crítico hace tiempo quien dijo que mis pinturas no tenían ni principio ni final. No lo hizo con la intención de un cumplido, pero lo fue.” Jackson Pollock.(Extracto) Lucy Flint ALCHEMY Guggenheim Museum NY.  1947




Alquimia es una de las pinturas derramadas más tempranas, ejecutadas con una técnica revolucionaria que constituyó su contribución más importante al arte del siglo XX. Después de una larga deliberación ante un lienzo en blanco, usaba su cuerpo entero en un proceso de creación pictórica que puede ser descrito como dibujar con pintura,  al derramar chorros de pintura comercial sobre el lienzo con la ayuda de un palo directamente de la lata, Pollock hizo obsoletas las convenciones y las herramientas tradicionales en la pintura de caballete. Repetidas veces extendía el lienzo sin tensar sobre el piso en una aproximación que le gustaba sentir como la de los pintadores de arena Navajos, explicando que “en el suelo me siento más tranquilo, nunca estoy cerca, más parte de la pintura, de esta manera puedo caminar alrededor de ella, trabajar desde los cuatro lados y literalmente estar en la pintura”, nociones surrealistas de suerte y automatismo son dadas a la expresión en las pinturas de derrame clásicas de Pollock, en las que nadamás sirven para describir o enmarcar la forma, pero existe un evento autónomo, reflejando los movimientos del cuerpo del artista, cuando la línea adelgaza y engruesa acelera y se detiene, es apariencia modificada por suerte comportamiento de un medio que es como sangrar, arrojar y fluir con velocidad.

Cuando Alquimia es vista desde la distancia, su escala grande incluso enfatiza y alienta al espectador a experimentar la pintura como un ambiente. Las capas de interpretación, el laberinto de redes que le proporcionan densidad y una apariencia cohesiva. La superficie texturizada es como un muro en el que los signos primitivos están inscritos en pigmentos blancos aplicados directamente del tubo. Interpretaciones de estas marcas han sido soportadas sobre el título Alquimia; sin embargo, esta no fue asignada por Pollock.





 Alchemy. 1947. Jackson Pollock. Oleo.  MATERIALES: Aluminio, Pintura y Cuerda sobre Lienzo. DIMENSIONES 45 1/8 x 87 1/8 Pulgadas



JACKSON POLLOCK Y SUS RENCORES ROMÁNTICOS 


Las vías románticas del individualismo de Pollock y el sentido de libertad en la expresión de su arte crearon con su propio individualismo el tema de su arte. En un estilo “oscuro” temprano particularmente, sus pinturas funcionaron como una tipo de fiebre en el marco de su éxtasis y los tormentos de su propio aislamiento. El mismo hecho de que el haya sentido necesario expresar su angustiada sensibilidad en una dimensión herculeana. Si Pollock parecía llevado a registrar sus propios rencores, antojos e impulsos, fue no solamente como un acto de auto-indulgencia; fue un auténtico y honesto registro de la sensibilidad de un hombre ante la crisis contemporánea, un esfuerzo de venir a términos con un mundo en los que el orden tradicional y los valores tradicionales estaban seriamente amenazados. Esta violencia emocional de su primer estilo marca el ascenso de la nueva escuela de una sensibilidad romántica en el arte americano. El tormento individualista de Pollock alcanzó un logro radical en la sensibilidad romántica americana a través del arte abstracto expresándolo sin sentimentalismos. 


Action Painting. 

Jackson Pollock utilizaba su sensibilidad y el caos emocional mediante una técnica pictórica que podía ser contrarrestada con un sentimiento de libertad, el cual requería un espacio dimensional y un espacio temporal y lo volvía una experiencia de máxima expresión,  uno de los principios básicos indelebles del arte desde sus inicios, Pollock no solo veía el lienzo como una posibilidad de expresar, analizar, reinterpretar, o rediseñar sino también como una arena en la cual actuar. El impacto elemental amorfo de estas pinturas trataba de alcanzar más lo sublime que lo bello. Aunque no fuera el fin de las producciones pictóricas de Pollock yo siempre he relacionado la esencia de la libertad con un sentimiento de belleza. 






Tony Velasco
PlasmArte Ideas, noviembre 2015
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*Mousse Media, está a cargo de Víctor D. Magallón


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