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lunes, 7 de diciembre de 2015

ARTE CON CUCHARA | Food Porn: una nueva manera de ver la comida

[Sección a cargo de Talita Quiñones*]
















La gastronomía no se limita al sabor de la comida. Ahora la gente le toma fotos a sus platos, los presenta de manera sensual y provocativa, y comparte esas imágenes con el mundo.

El ‘Food Porn’ es actualmente todo un fenómeno. Este sucede cuando la comida es presentada en imágenes que estimulan en extremo los sentidos, con formas sensuales, texturas casi palpables y primeros planos obscenos. A través de estas fotografías se nos presentan exquisitos platillos, deliciosos cortes que podrían hacer enfadar a uno que otro vegetariano, o suculentos postres que podrían deprimir a cualquier diabético.




Si bien el termino food porn se le atribuye a la británica Rosalind Coward, fue el norteamericano Anthony Bourdain quien lo popularizó hace más de diez años. Desde entonces este tipo de pornografía ha evolucionado, se pasó del voyerismo de la obra ajena y profesional, a la producción personal. 

Ya no solo somos consumidores de estas imágenes, sino productores. Gracias a la practicidad de los teléfonos inteligentes y a la posibilidad de compartir las imágenes con todo el planeta en un segundo, gracias a páginas web como Instagram, blogs o el mismo Facebook, la gente ha comenzado a hacer su propio porno gastronómico amateur.



  










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Otra tendencia de esta pornografía es el fenómeno Mukbang que surgió en Corea del sur en 2011 y continúa sumando seguidores. A sus protagonistas se les conoce como broadcasting jockeys o BJ. Son adolescentes de ambos sexos que reúnen grandes cantidades de comida que luego tragan durante horas delante de una cámara con la que se graban a sí mismos mientras al otro lado y en tiempo real o diferido, son observados por miles de seguidores entusiasmados con su forma de comer. Héroes de la pantalla que muestran la comida, gesticulan y emiten sonidos de placer o de sorpresa al tiempo que sorben fideos o tragan sopas. 

Si esta noche no estarán acompañados para la cena, aquí les dejo una sugerencia de buena compañía:







Talita Quiñones
PlasmArte Ideas, diciembre, 2015

FB: PlasmArte Ideas
Twitter: @plasmarteideas







*ARTE CON CUCHARA está a cargo de Talita Quiñones



[Estudiante de Historia del arte, 
de nacimiento dramática y soñadora empedernida, 
aún en tiempos difíciles.  
Fiel a mis convicciones, mi mayor apuesta es al arte 
como motor de transformación social.]


Contacto: arteconcuchara@gmail.com















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Referencias

Capel, J. (2015) Mukbang ¿"food porn" en las pantallas? El País. Visto el 05 de diciembre de 2015. Tomado de: http://blogs.elpais.com/gastronotas-de capel/2015/11/mukbang-food-porn-en-las-pantallas.html

S.n. (2015) Food porn: una nueva forma de ver la comida El Comercio. Visto el 05 de diciembre. Tomado de: http://elcomercio.pe/gastronomia/internacional/porn-food-nueva-manera-ver-comida-noticia-481440

Escalante, A., (2015) ¿Qué es el food porn? Milenio. Visto el 05 de diciembre de 2015. Tomado de:  http://www.milenio.com/blogs/qrr/food-porn_7_370232975.html

lunes, 10 de agosto de 2015

ARTE CON CUCHARA | Eat Art o el Arte que se come

[Sección a cargo de Talita Quiñones*]

















Este año, la Exposición Internacional de Milán (mayo 2015 - octubre 2015), lleva por título Alimentar el planeta, energía para la vida. Ante un evento de tal magnitud y dedicado a un tema tan significativo, no podemos dejar de lado que la comida forma parte del arte.

La comida ha incidido en la historia del arte de un modo particular, siendo protagonista en distintos momentos de importantes obras de arte, adquiriendo significados particulares, dependiendo de su época. Se ha representado en mesas servidas a solas, con comensales,  o como naturaleza muerta; podemos ver pinturas del siglo XVI realizadas por Giusseppe Arcimbuldo representando rostros humanos utilizando frutas y verduras.


Otoño, Giusseppe Arcimboldo, 1573

Dejando de lado el aspecto pictórico, en el siglo XV, Leonardo da Vinci, utilizo la técnica del mazapán para elaborar maquetas, las cuales se confundían en ocasiones con pasteles muy extravagantes.

Ya en el siglo XX, Dalí fue un apasionado de la gastronomía, constantemente reflejó la comida en sus obras, chuletas, pan, huevos.

Relatan que Dalí cuando tenía seis años quería ser cocinero. Se dice que el pan y el huevo fueron los alimentos más importantes para él: el pan como base de la alimentación de casi todas culturas y el huevo como símbolo de fecundidad.

También relacionó con un huevo el útero de su madre – duro por fuera y blando por dentro. Para él, el huevo fue un símbolo de su hogar. No por nada colocó gigantes esculturas de huevos en su casa en Portlligat, Cadaqués y en una de las torres de su teatro en Figueras.



El teatro - museo en Figueres 


Eat Art, el arte que se come

El Eat Art, es un arte sensorial en el que, además de la vista, intervienen el olfato y el gusto.

En la segunda mitad del siglo XX, se da importancia a la comida como material, se transforman los comestibles en materia del objeto de arte. 

El trabajo precursor de esta corriente fue la obra de Daniel Spoerri (Rumanía, 1930), Palindromic Dinner (1967) en la que, usando como materia prima los desechos del vecindario, puso de manifesto el brusco cambio que el ritual de la comida había experimentado con el nacimiento de la sociedad de consumo. Esta importante carga simbólica sedujo a un grupo de artistas que, durante décadas, han mantenido la comida como tema de exploración artística.


Palindromic Dinner, Daniel Spoerri. 1967



En el aún protagonista París de los sesenta, la pareja formada por Dorothée Selz (París, 1946) y Antoni Miralda (Terrassa, 1942) basó su trabajo en el dúo comida-arte, en unos rituales públicos en los que el color era el elemento fundamental y la comida ejercía un importante papel en el simbolismo de las acciones. A partir de estos happenings, Selz siguió con la alimentación como materia constitutiva y elemento cromático, y centró su obra artística en la elaboración de enormes esculturas efímeras comestibles a base de dulces, frutas o verduras, que desvinculaban al arte de "lo sagrado". Miralda, a partir de los setenta, instalado en Nueva York, se inspiró en la tradición y el ritual, la liturgia de la comida para sus performances militaristas. En 1973 organizó el Patriotic Banquet en el que, con menús a base de banderas comestibles, protestaba contra la guerra de Vietnam, y Stomack Digital, su última obra, repleta de montañas de toppers que hablan de dietas, excesos, hambre y dinero que, con los años, han ido creciendo en simbolismo y también en escala. 

Ya entrados en el siglo XXI, sigue habiendo artistas que recurren al tema de la comida. Alicia Ríos hace apología a la "urbanofagia" convocando banquetes multitudinarios itinerantes en capitales mundiales, donde el ritual es un componente fundamental y el menú está constituido a base de maquetas de barrios y monumentos de las mismas. La alemana Sonja Alhäeuser realiza inquietantes esculturas de carácter expresionista usando mantequilla, mazapán o chocolate como materia prima. Y el arte efímero de Laurent Mariceau busca provocar sensaciones en el espectador que, al ser invitado a comerse autorretratos escultóricos de chocolate, es tratado como consumidor.




Flying Feast, Sonja Alhäeuser. 2012



Sin duda alguna, la presencia del alimento en la vida humana, su concepción simbólica e incorporación al arte, nos abre la puerta a un campo muy particular de la historia. El cual, lejos de la gastronomía y las técnicas culinarias, nos propone una vista en el tiempo de la evolución de los alimentos y la trascendencia que ha tenido en el ser humano, pasando de ser solo alimento para el cuerpo, para alimentarnos el alma.
 



Talita Quiñones
PlasmArte Ideas, agosto, 2015

FB: PlasmArte Ideas
Twitter: @plasmarteideas









*ARTE CON CUCHARA está a cargo de Talita Quiñones



[Estudiante de Historia del arte, 
de nacimiento dramática y soñadora empedernida, 
aún en tiempos difíciles.  
Fiel a mis convicciones, mi mayor apuesta es al arte 
como motor de transformación social.]


Contacto: arteconcuchara@gmail.com







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Referencias

A fuego lento. La comida dentro del arte. Visto el 08 de agosto de 2015. Tomado de: VER AQUÍ

Cocinando con Konopa, Los huevos de Dalí. Visto el 08 de agosto de 2015. Tomado de: VER AQUÍ

Historias de Arte, Eat Art, el arte que se come. Visto el 09 de agosto de 2015. Tomado de: VER AQUÍ

viernes, 19 de junio de 2015

PLASMARTE RADIO: La comida como referente cultural y de identidad


[Escúchanos este viernes 19 de junio a partir de las 21:00 hrs. por www.laexquisitaignorancia.com]



Mediante la cuidadosa mezcla de sabores, olores, colores, y texturas, sonidos y pensamientos que se encuentran en los diversos universos de la comida, cada grupo humano construye fuertes relaciones sociales  y simbólicas. Es un hecho que  en cada bocado de comida vivimos  a diario nuestra condición de seres culturales y biológicos.

Las diversas lecturas que se hacen sobre el universo de la comida (independientemente del tipo de sociedad que se estudie) nos permiten conocer la identidad y los contextos particulares de distintas comunidades alrededor del mundo. El universo de la comida brinda espacios de análisis de los constantes cambios que se dan en la vida de una sociedad, y a la vez la comida nos permite reconocer  la historia acumulada de identidad que se refleja en cada plato de comida que ingerimos. 


La alimentación es una parte fundamental de la cultura de cualquier sociedad, la relación con los recursos naturales comestibles y el desarrollo tecnológico han ido evolucionando incidiendo en lo que comemos, en cómo obtenemos nuestros alimentos y hasta en cómo los preparamos. La manera en la que estos aspectos se han ido transformando no son ajenos a los cambios que han sufrido los nuevos mercados y el avance de la industria alimenticia que ha hecho posible la aparición de nuevos alimentos y nuevas formas de conservación, producción y preparación de productos alimenticios industriales. La transformación también se expresa en los tiempos de consumo, los horarios de las comidas, en dónde comemos y en compañía de quién. Asimismo, en el surgimiento de otros espacios de socialización en torno a nuestra alimentación relacionados con el ocio, o la convivencia fuera del hogar. En la actualidad el trabajo, la moda y la mercadotecnia son aspectos que inciden de manera importante en nuestra forma de comer y en nuestra cocina.


Por otra parte, para conocer la evolución de nuestra alimentación y cocina es necesario conocer cómo ésta se vincula a la producción, a las formas de obtención de los productos comestibles, el consumo y la distribución de los alimentos; así como a los escenarios sociales, económicos y culturales que la sustentan. Es decir, requerimos del conocimiento del sistema alimenticio regional (del que depende nuestro repertorio de alimentos), y de los distintos aspectos históricos, sociales, económicos y políticos que junto con procesos más amplios, como la globalización, han influido en la alimentación y las prácticas culinarias de los pueblos, y que han contribuido en la imposición por parte de grandes corporaciones transnacionales de nuevos patrones de producción, comercialización y consumo. Ejemplo de ello es que en el mercado se encuentra ahora una gran diversidad de productos, muchos de ellos de origen extranjero, lo que ha influido en el surgimiento de nuevas preferencias y prácticas alimenticias y culinarias.



Al mismo tiempo, la alimentación y particularmente la cocina, están relacionadas con la historia, con lo que somos y a lo que pertenecemos, es decir con nuestra identidad. Para el antropólogo de la comida, Sidney Mintz (2003), el acto de comer no es una actividad puramente biológica pues "los alimentos que se comen tienen historias asociadas con el pasado de quienes los comen; las técnicas empleadas para encontrar, procesar, preparar, servir y consumir esos alimentos varían culturalmente y tienen sus propias historias. Y nunca son comidos simplemente; su consumo está condicionado por el significado...".


En este sentido, la alimentación debe ser pensada como un hecho social complejo en el que se pone en escena un conjunto de movimientos de producción y consumo, tanto material como simbólico (Álvarez, 2002). Pero es en la cocina tradicional en donde se concretan aquellos saberes y prácticas alimentarias y culinarias que permanecen como parte de nuestra herencia e identidad cultural, ella comprende los saberes culinarios, las costumbres y los rituales, así como las formas de preparación de los alimentos reconocidas y transmitidas de generación en generación.


De esta forma, la cocina tradicional regional constituye un patrimonio construido social e históricamente. Se trata de un acervo que se ha ido enriqueciendo y modificando generacionalmente y que se ha recreado y transformado localmente. 

Las cocinas constituyen un elemento de sinergia sobre diversos aspectos de la vida de las comunidades: la agricultura, la dieta, los mercados tradicionales, las formas de conservar los alimentos, las tradiciones, los procedimientos desde las viejas tecnologías hasta las innovaciones más recientes. Así como también las cocinas están al centro de procesos de intercambios culturales regionales que van conformando las identidades en el ir y venir de sus pobladores. Sin duda, dinámicas como la globalización y sus efectos de homogenización están presentes en las dinámicas culinarias, sin embargo lejos de creer que hay que instalarnos en el plano de lo global, las cocinas regionales tradicionales y sus procesos continuos de enriquecimiento se gestan y se reproducen en el espacio de lo local, es decir en nuestro espacio, aquel que co-habitamos y conocemos. 



Las prácticas que componen las cocinas tradicionales regionales, constituyen parte del patrimonio intangible de las sociedades y las comunidades, y son pieza fundamental de las economías regionales y locales. Dicho patrimonio intangible se distingue por su capacidad de evocar valores, sabores, modos, estilos, sazones que en cada ocasión se materializan en un platillo o producto para el paladar y la celebración. Por ello en torno a las cocinas, históricamente se han organizado las sociedades dando forma a una gama inmensa de estilos de vida relacionadas con la producción en el campo, los sistemas de abasto y comercialización de alimentos, las técnicas y procedimientos de prepararlos, los artefactos y objetos de uso y los modos de compartir la mesa. Es decir que los alimentos forman parte fundamental de las economías regionales y locales y su conservación, preservación y aprecio posibilitan estimular su potencial e impacto sobre otras vertientes de la vida material y simbólica de cada lugar. 


La transformación de las prácticas alimentarias ha ocurrido más aceleradamente en las zonas urbanas pero las localidades rurales no han sido ajenas a este proceso, principalmente aquellas establecidas en las áreas periféricas cercanas a las ciudades. 


Al conocer las cocinas tradicionales nos acercamos a conocer las características de la vida social, económica y productiva de los grupos sociales o de las comunidades en las que se desarrollan y  los efectos de una acelerada urbanización, las nuevas formas de alimentación y la adaptación de saberes y prácticas culinarias.




Talita Quiñones
PlasmArte Ideas, junio, 2015

FB: PlasmArte Ideas
Twitter: @plasmarteideas







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Referencias

Ramiro, D., (2001) Comida y cultura: Identidad y significado del mundo contemporáneo. Red de Revistas Científicas de América Latina y el Caribe, España y Portugal. Revisado el 15 de junio de 2015, Tomado de: VER AQUÍ

Dìaz, C., (2005) Sociologìa y alimentación. Revisado el 15 de junio de 2015. Tomado de: VER AQUÍ

Morales, R., (s.f) La cultura de la comida. Revisado el 16 de junio de 2015. Tomado de: VER AQUÍ

RT Sepa más. (s.f.) Fotos: Un artista muestra las desigualdades social a través de la comida. Revisado el 16 de junio de 2015. Tomado de:VER AQUÍ

Maglione, A., (2015) Brando. ¿Tanto comes tanto vales?: la comida como diferenciadora social. Revisado el 16 de junio de 2015. Tomado de: VER AQUÍ