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viernes, 23 de octubre de 2015

PLASMARTE RADIO | Glee, la televisión cantante



[Escúchanos este viernes 23 de octubre a partir de las 21:00 hrs. por www.laexquisitaignorancia.cominvitada: Stefania Nery]




En programas anteriores se planteaba la idea de un estilo de vida apegado a la banalidad, a los gustos inalcanzables y a la potenciación de una realidad simulada. En relación con este tema Mousse Media se dio a la tarea de analizar un sistema que comparte estas características de “banalidad” en relación con un dispositivo propiamente artístico, me refiero a la televisión. Actualmente este “aparatejo” que comparte ciertos elementos estilísticos y técnicos con el cine no es considerado como un elemento propiamente artístico, sino al contrario, se le han adjudicado ciertos conceptos que hacen referencia a algo sin importancia, algo menor, una concepción meramente peyorativa: la caja tonta. De alguna manera no se pretende enaltecer a la televisión ni mucho menos sublimarla en el sentido artístico.

Recientemente las producciones televisivas han tenido un pequeño renacimiento, pues integran cada vez atractivas propuestas e innovadoras que han alcanzado en nivel de culto. Algunos lo adjudican a que numerosos directores, actrices y actores de Hollywood se han mudado a la pantalla chica, otros más se refieren a este cambio como un cambio de lenguaje.



 

Los rechazados también tienen talento
El diccionario de la Lengua Española de la Real Academia define musical como un género teatral o cinematográfico de origen angloamericano, en el que las acciones se presentan en secciones cantadas y bailadas, además se valen de diálogos, canciones y bailes para contar una historia. 

Es curioso, el primer filme con sonido fue precisamente un musical, pues combinaba todas estas características antes señaladas. Así como Hollywood se ha encargado de potenciar este género siendo una de las formulas favoritas para la cinematografía, son los musicales teatrales de Broadway  los que  cuentan con una industria de las más rentables.  La llegada de los musicales a la televisión ha sido mucho más lenta, si bien el lenguaje televisivo cuenta con una variedad de contenidos, son los musicales en su mayoría los que han estado dirigidos  al público infantil y adolecente.  El show de Archie (1964), Alvin y las ardillas (1983), The Heights (1992) Viva S Club (1992), entre otros, han gozado de un éxito medio. 

Glee (2009), es una serie creada y producida por Ryan Murphy y Brad Falchuk  distribuida por 20th Century Fox que se centra en un grupo de estudiantes de secundaria en el estado de Ohio Estado Unidos. 

Podríamos considerar que es un drama-musical adolescente que sigue la vida de un grupo coreográfico formado por jóvenes con ciertas características que los hacen ser los rechazados de la escuela. Personajes negros, con discapacidades físicas y homosexuales conforman este grupo.
 
La propuesta musical de la serie Glee resulta innovadora, pues este grupo se dedica a prepararse para concursar en competencias de canto y baile ensayando en todo su entorno; escuela, casa, trabajo, además integran a la trama canciones clásicas de grupos y canctantes  populares como The Beatles, The Rolling Stones, Madonna, Britney Spears, Lady Gaga, Frank Sinatra,  entre otros. Además de integrar versiones de musicales de Broadway y Hollywood con estilo propio, arreglos propios y sentido completamente distinto a como fue concebido originalmente. 

Otro elemento innovador de la serie es la trama, al ser enfocado a un grupo de “rechazados” la serie nos muestra las peripecias de estos jóvenes en una sociedad prejuiciosa y estereotípica. Temas como la discriminación, abusos de poder y demás fenómenos que ocurren en nuestra sociedad individualista son condensados dentro de la serie en su totalidad  para demostrar que los valores como la inclusión, la integración  y el  trabajo en equipo pueden ser una vía para combatirlos. 

A simple vista, esta serie puede parecer cursi, arrogante y superficial, pero la manera en como manejan estos temas criticando las instituciones de tradición tan arraigadas como el matrimonio, la escuela,  entre otras, son el punto de partida de esta serie.  

Definitivamente Glee, nos muestra que  en la actualidad la televisión esta a la altura de cualquier producción cinematográfica, la experimentación en las coreografías de cada uno de sus episodios y la reinterpretación de la música gozan de un grado estético que nos hace pensar si sería conveniente seguir adjudicando ese adjetivo peyorativo a todos los productos televisivos. 







Víctor D. Magallón
PlasmArte Ideas, octubre, 2015
 FB: PlasmArte Ideas
Twitter: @plasmarteideas

viernes, 9 de octubre de 2015

PLASMARTE RADIO | En defensa de lo banal



[Escúchanos este viernes 9 de octubre a partir de las 21:00 hrs. por www.laexquisitaignorancia.com]


El capitalismo artista, se caracteriza, según el filósofo francés Gilles Lipovetsky, por explotar la idea de la belleza, pero también de las emociones. Nos vende objetos bellos, a la par que nos proporciona sensaciones, nos conmueve con alegría, con tristeza, con esperanza.

En esa estética del mundo hay un culto a "lo banal", a la cultura de lo superfluo, estrellas de cine enfundadas en carísimos vestidos, rostros perfectos en espléndidas campañas de publicidad y celebridades "sin talento", que viven de explotar su imagen de socialités, una vida que los ha hecho millonarios.

Pero siempre cargan con un estigma, el de "personas huecas", nos lo dicen aquí y allá. Algunos de ellos muestran su vida a través de reality shows de cifras millonarias que los hicieron mundialmente famosos.

La familia Kardashian, es ejemplo de ello, con Kim Kardashian a la cabeza, como una de las figuras más seguidas en Instagram (la segunda más seguida, con poco más de 49 millones de seguidores). En Keeping up with de Kardashians, podemos ver su día a día, la cotidianeidad de una adicta a las selfies, que nos permite adentrarnos a esa otra realidad, una de reflectores, rutinas de gimnasio, mucho maquillaje y portadas de revista.

Una vida glamourosa que muchos cuestionan, tachándola de banal y sin sentido; en este mismo saco caben muchas cosas más, concursos de belleza, el circuito de la moda y el modelaje, actividades que muchas veces son consideradas superfluas y frívolas.

Los círculos intelectuales marcan distancia con este estilo de vida, se encargan de hacer notar que en el mundo hay cosas más importantes que el dinero, el maquillaje y la fotogenia.

Como mujeres, a muchas nos inculcan que más que preocuparnos por el arreglo personal y la apariencia física, hay que cultivar el intelecto y las emociones, interesarse por crecer espiritualmente.

Pero, ¿qué hay de quienes tienen como interés genuino el culto a la belleza y a la imagen?

¿Qué hay de quiénes pertenecen al mundo de la televisión, y se entregan a las cirugías estéticas y a los tratamientos antiedad?

¿No es un modo de vida válido?

¿Es que acaso todo el mundo tiene que ser inteligente y saber de filosofía e historia?

¿Todo mundo debería aspirar a leer montones de libros y a ser intelectual?

¿Todo aquel o aquella que pretenda cosechar un éxito ligado a su físico debería ser tachado de frívolo?







Inés M. Michel
PlasmArte Ideas, octubre, 2015

 FB: PlasmArte Ideas
Twitter: @plasmarteideas