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jueves, 20 de octubre de 2016

ENSALADA FREAK | The Story of Film: An Odyssey. (El cine, una odisea)

[Sección coordinada por David A. Becerra*]















“A finales del siglo XIX, surgió una nueva forma de arte. Se parecía a nuestros sueños. La industria del cine mueve ahora miles de millones de dólares, pero lo que la mueve, no es la taquilla o el negocio del espectáculo… es la pasión, la innovación…”[1]

Con estas palabras comienza uno de los mejores documentales sobre el cine y su monumental historia que se hayan realizado. 

Dirigida y narrada por el crítico de cine irlandés Mark Cousins (1965), es una producción colosal que tardó cerca de seis años en realizarse y que requierió la visita a cuatro continentes;  presentada en 2011 y dividida en quince capítulos de aproximadamente una hora con un total de novecientos minutos, nos habla de casi doce décadas de historia cinematográfica con sus mejores y a veces ignorados exponentes. 

Ambicioso trabajo que comienza su narración en 1895 con el descubrimiento de esta nueva forma de arte; con sus pioneros innovadores, los hermanos Lumière, Georges Méliès, Edwin S. Porter o, el olvidado inventor del cine, Louis Le Prince. Presenta los rudimentarios trabajos de todos estos incunables directores que desconocían el alcance extraordinario que tendría este “aparato científico” y el camino que estaban allanando a generaciones de amantes de este novel arte que les cambiaría la vida para siempre.

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Con una filmografía de cientos de películas de todos los continentes, hace una recorrido visual impresionante y equilibrado para conocer lo mejor del cine estadounidense, europeo, asiático, africano y latinoamericano; desde trabajos como Life of an American Fireman (1903) de Edwin S. Porter, La lune à un mètre o The Astronomer's Dream (1898) del director Georges Méliès, creador de los primeros efectos especiales,  Traffic Crossing Leeds Bridge (1888) de Louis Le Prince, el desconocido inventor del séptimo arte, pasando por películas como Osaka Elegy (1936) del director japonés Kenji Mizoguchi o The Testament of Dr. Mabuse (1933) del alemán Fritz Lang, hasta las modernas Inception (2010) de Christopher Nolan y la innovadora Terminator 2: Judgment Day (1991) del taquillero James Cameron.

Infinidad de entrevistas, comentarios y análisis de los trabajos de directores como John Ford, Quentin Tarantino, Joel y Ethan Coen, Lars von Trier, William Friedkin, Baz Luhrmann, Michael Moore, Lee Chang-Dong, Darren Aronofsky, Park Chan-wook, Alexander Sokurov, Stanley Kubrick, Yasujirō Ozu, Kenji Mizoguchi y muchos otros más que podemos encontrar en estos quince episodios.

Lo genial de este documental es que no descarta nada a prori, sino que con objetividad y situando a cada obra y autor en su justa medida, analiza sin problemas los trabajos de los grandes monstruos del cine como Alfred Hitchcock, François Truffaut o Andrei Tarkovsky junto con directores más populares como Steven Spielberg, Woody Allen o Martin Scorsese.

Originalmente transmitido en México por Canal 22 en 2012, ahora puede encontrarse en Youtube sin problemas y doblado al castellano. Un documental perfecto para los amantes del cine, con sus historias y personajes, sus películas y sus actores, el desarrollo de las técnicas de edición, la invención de los planos, el desarrollo tecnológico y humano de sus creadores; todos están allí, los que conoces y de los que nunca escuchaste hablar, cientos de historias, miles de sueños, un sinfín de películas. The Story of Film: An Odyssey es un trabajo con una visión amplia, completa y plural del cine mundial; y como dicen las primeras líneas de este texto, un documental hecho con… la pasión del cine.

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David A. Becerra
PlasmArte Ideas, octubre, 2016

Twitter: @plasmarteideas
  

Ensalada Freak es coordinada por David A. Becerra

[*Cocinero de primera, perdón de primer año, 
experto en revolver cosas sin un orden específico, 
se me encargó la elaboración de ensaladas y otros platillos. 
Tengo la intención de escribir varios libros,
 de cursar varios diplomados, algunas maestrías y un par de doctorados, 
 hablo más o menos español, y lo escribo al 50%;  
soy el fundador y único miembro de mi propio club de Star Wars.]

Contacto: davidalfonsobecerra@gmail.com














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[1] La historia del cine: Una odisea. 01 - El nacimiento del séptimo arte. (Español).





lunes, 8 de junio de 2015

ARTE CON CUCHARA: La fiesta de las balas

[Sección a cargo de Talita Quiñones*] 














Enrique Ježik 


Enrique Ježik nació en Córdoba, Argentina en 1961. Es residente mexicano desde 1990, en donde ha dedicado su carrera a la exploración de temas como la violencia y la represión. Sin duda alguna, la violencia, resultado de los terribles acontecimientos represivos que vivió en Argentina durante su infancia, le marcaron la vida. 

Su trabajo se caracteriza por utilizar artefactos e instrumentos de destrucción, logrando hacer referencia a las herramientas del poder y el control de forma diferente en cada una de sus obras.

Para Ježik es claro que existe una estética de la violencia que a partir de las pinturas de batallas y particularmente de la Contrarreforma (1545) se evidenció en los cientos de mártires cristianos llevados a la pintura.

Su trabajo ha sido expuesto en países como República Checa, Argentina, Estados Unidos, Inglaterra, Francia y Canadá.

Enrique Ježik: 1961, Córdoba Argentina


El ritmo de la violencia

Estamos en la era de las revisiones. Volvemos la mirada hacia el interminable periodo de la violencia en Latinoamérica que nos remite hacia las dictaduras militares de los 70, que continuaron a lo largo de los años 80, con la guerra de guerrillas, la insurgencia popular en Centroamérica; y hoy seguimos viendo con la guerra sucia contra las poblaciones indígenas y las células revolucionarias urbanas, los partidos clandestinos, la represión de las protestas populares de trabajadores y estudiantes asfixiadas por el ejército y la policía, y la autoridad sin límite, impune, de los caciques en México. Al monopolio de la violencia estatal se une ahora la violencia del narco, de los secuestros, los feminicidios, la agresión contra los niños, los indígenas y los migrantes. (Galindo, 2011)


Con el monstruo de la globalización avanzando, en medio de una guerra entre el Capitalismo y el Socialismo, América Latina no encajó en primera instancia en los modelos económicos, sociales y políticos. Por un lado estaba la Unión de Repúblicas Socialistas Soviéticas (URSS) con un modelo guiado por el socialismo, y por el otro se encontraba Estados Unidos como principal potencia del modelo capitalista, ambos bandos queriendo que su régimen político-social rigiera el resto del mundo.

A finales de la primera mitad del siglo XX, en 1959, se vivió la que se considera la primera revolución de izquierda en Latinoamérica; una amenaza para el capitalismo en América Latina, el principal miedo para Estados Unidos. Este cambio de régimen político en la isla cubana, alentó a Estados Unidos a tomar medidas drásticas para así poder controlar el resto del continente. Es en este momento que se instauran las dictaduras militares latinoamericanas, enviadas por el país del norte. Paraguay, Bolivia, Chile, Argentina… ¿Y México? ¿Se puede exonerar a México de la tradición dictatorial Latinoamericana?

En palabras de Mario Vargas Llosa hace 25 años, durante el programa Encuentro Vuelta, organizado por Octavio Paz y moderado por Enrique Krauze, México era la dictadura perfecta. Enfatizó en el punto de que México encaja con un pequeño matiz en este lamentable proceso de dominación hegemónica y no precisamente por la permanencia de un hombre en el poder, sino por la permanencia de un partido, un partido que concede suficiente espacio a la crítica en medida que esta le sirve para legitimar su discurso democrático, y que al mismo tiempo suprime por todos los medíos a quien pone en peligro su permanencia, y lo vimos recientemente con el caso de Carmen Aristegui.

Democracia fue el disfraz que hasta hace algunos unos años funcionó como el traje perfecto para esta perfecta dictadura, la cual, un tanto agobiada, decidió tomar un respiro por 12 años, para reorganizar su estrategia y retornar con mayor fuerza a gobernar el país y en este hecho, reivindicar lo que se volvió cinismo a los ojos del mexicano, su patético discurso de igualdad y democracia. 

La “dictadura mexicana”, al igual que el resto de las dictaduras en Latinoamérica, ha sido incapaz de llevar justicia social a su gente. Lejos de los ideales de paz y justicia, en México lo que ha proliferado en la mano y de la mano de los que se dicen la voz del pueblo, ha sido la corrupción desmedida que, actualmente fuera de control, les expone.

De México para el mundo, a pesar de los esfuerzos por modernizar a la nación a partir de reformas que van desde la laboral y la académica, hasta la energética que compromete nuestra riqueza natural, lo que grita nuestro sentir, es la necesidad de una reforma constitucional y política a conciencia, ¿podrá lograrse?

Sin duda, México como parte de América Latina,  es un pueblo sin piernas pero que camina, tal como lo dice Residente (René) de la banda puertorriqueña Calle Trece.  

Enrique Ježik, La fiesta de las balas (2011)
300 disparos realizados con diversas armas reglamentarias de las fuerzas de seguridad pública sobre tres estructuras de acero y vidrio blindado acompañadas del sonido, los disparos: 50 de pistola 9mm, 100 de escopeta calibre 12 y 150 de fusil de asalto calibre 7.62, todo esto, muestra de la sofisticación armamentista que despliegan estas corporaciones para combatir al crimen organizado. El título y la cantidad de disparos son referencia a un libro de la época de la Revolución Mexicana: El Águila y la Serpiente (1926), de Martín Luis Guzmán. Actualmente, esta pieza forma parte de la colección del MUAC-UNAM en la ciudad de México.

La Fiesta de las Balas es una pieza que impresiona de modo particular, ya que lejos de presentarnos la violencia de una forma literal, como lo hace Fernando Brito en su serie fotográfica Tus pasos se perdieron con el paisaje, 2010, Jezik nos traduce la acción violenta de una bala, en un pensamiento que se materializa avasallador sobre tres estructuras de acero y vidrio blindado, que acompañadas por el sonido real de los disparos, transportan a un sinfín de escenas escalofriantes que forman parte del paisaje latinoamericano, propiamente del mexicano. 

El sonido ensordecedor, impacta constantemente en la realidad del imaginario mexicano; es el sonido de las balas que silencian voces. Balas que en el caso de la instalación pertenecen al orden público; mismo orden que lejos de servir a la sociedad que con sus impuestos le alimenta, se vende a aquellos que le compran la dignidad con lo que más o menos se mantiene una vida “digna” en un país como México, donde prolifera el crimen organizado.




Talita Quiñones
PlasmArte Ideas, junio, 2015

FB: PlasmArte Ideas
Twitter: @plasmarteideas





*ARTE CON CUCHARA está a cargo de Talita Quiñones



[Estudiante de Historia del arte, 

de nacimiento dramática y soñadora empedernida, 
aún en tiempos difíciles.  
Fiel a mis convicciones, mi mayor apuesta es al arte 
como motor de transformación social.]


Contacto: arteconcuchara@gmail.com







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Referencias


Galindo, Gabriela, (20 de diciembre de 2011) Réplica 21 Obsesiva compulsión por lo visual. Obstruir, Destruir, Ocultar: Retrospectiva de Enrique Ježik. Recuperado el 03 de junio de 2015, Disponible en: VER AQUÍ

Enrique Ježik, (2011) Recuperado el 04 de junio de 2015, Disponible en: VER AQUÍ

lunes, 25 de mayo de 2015

ARTE CON CUCHARA: Life before death

[Sección a cargo de Talita Quiñones*]
















Walter Schels

Walter Schels nació en Landshut, Alemania en 1936. Como un niño que creció en Múnich hacia el final de la Segunda Guerra Mundial, Schels fue muy afectado por la muerte después de haber sido testigo de victimas por los ataques aéreos. “Tenía miedo de la muerte y ataúdes, toda mi vida evite ver ningún cadáver, incluso los de mis padres.” (Rosenberg, 2014).

En su vida trabajó como decorador de escaparates en Barcelona, Canadá y Ginebra. Hacia 1966 se trasladó a Nueva York para convertirse en un fotógrafo. En 1970 regresó a Alemania y trabajó en publicidad, así como para varias revistas, se dió a conocer por sus retratos de artistas, políticos, filósofos y animales. En 1975 se le pidió documentar un nacimiento para la revista Eltern: "Aquí es cuando vi la cara de un niño recién nacido por primera vez, este tenía una cara de envejecido, un poco como sabiendo algo del pasado.” (Rosenberg, 2014).

Desde entonces, Schels se ha centrado en las caras y en la observación de la existencia humana en condiciones extremas, un ejemplo de esto es la serie fotográfica Life Before Death donde muestra a pacientes de cuidados paliativos, antes y después de su fallecimiento.

Walter Schels: 1936, Landshut Alemania


Life Before Death
Maria Hai- Anh Tuyet Cao, 52 años, el 5 de diciembre de 2003, y después de su muerte, el 15 de febrero de 2004.
De la serie:
Life before death (www.life-before-death.de)

Heiner Schultz, 52 años, el 19 de noviembre de 2003, y después de su muerte, el 14 de diciembre de 2003.
De la serie:
Life before death (www.life-before-death.de

¿Vida después de la muerte?

El cielo, el infierno, el limbo; la oscuridad, la luz. Nacemos para morir, esta es la única certeza que tenemos y tendremos a lo largo de la vida, sin embargo vivimos pretendiendo ignorar el hecho de que la muerte es parte esencial de nosotros.
Cuando hablamos de muerte, el cuerpo suele responder con miedo, rechazo a este estado desconocido, incluso en los hombres de ciencia. Para algunas religiones la muerte es el fin de la vida, el paso obligado para una nueva; para otras como el budismo, la vida es una energía que fluye a lo largo y ancho del universo y no tiene principio ni fin, simplemente es un proceso continuo de cambio.
Entonces, ¿podemos decir que la muerte es el alter-ego de la vida?
La vida y la muerte, imprescindibles una de la otra; finalmente no se puede morir si no se está vivo y no se puede vivir ignorando que la muerte forma parte de nosotros.
A través de la vida se nos habla de esta como un tesoro preciado, lo más bello con lo que cuenta el ser humano, pero ¿y la muerte?
¿Quién dice que la muerte no es bella, que no puede tentarnos a mirarla cual sirena nos embelesa con su canto?
La belleza hoy en día puede ser un mero artificio, pero en el contexto actual del mundo, ¿cómo manipular a la muerte para que nos lo parezca? Más aún en un contexto como el del mexicano donde la muerte es todo menos bella; en el mejor de los casos la muerte es fiesta, y en el peor, es un espectáculo que vende, una carnicería que se exhibe en primeras planas de periódicos amarillistas. Estos extremos que imperan en nuestro imaginario social, nos alejan de una visión de la muerte como un estado natural, y que de alguna forma que no entendemos viene a dar sentido a nuestra existencia.
Life before death del fotógrafo Walter Schels nos presenta 26 fotografías; 26 rostros, 26 seres humanos con historias particulares que advertidamente esperaban el paso de la muerte, algunos con anhelo, otros a la espera de ser olvidados por esta.
Cada fotografía es la representación de una vida que se desdobla, es la captura del rostro físico que cambia del estado vivo al inerte; es la muerte como prolongación de la vida en el estado físico del rostro, el cual aún tiene nombre; es el “yo” que pasa a ser el “otro yo”, el que no tiene más vida y que no es una mera copia del vivo, sino su alter-ego (Morin, 2007).
Si la muerte es bella o no, dependerá totalmente de la sensibilidad del ser humano que la contempla, esta subjetividad será la que disponga el sentir placer o rechazo de lo que aquí se nos muestra;  la vida y la muerte a la par, el transito obligado de cualquier ser humano.
El trabajo de Schels es importante en tiempos donde la muerte se nos muestra en variadas formas menos como es (o debía ser), natural. Me parece que presentar la vida y la muerte a la par, viene a reivindicar a la segunda, ya que a través de los tiempos ha adquirido la reputación de infame, la muerte como némesis de la vida y no como semejante, ya que de algún modo la muerte es quien da sentido a la vida, después de todo ¿Qué sería del hombre si fuese inmortal?



Talita Quiñones
PlasmArte Ideas, mayo, 2015
                                                                                               
FB: PlasmArte Ideas
Twitter: @plasmarteideas









*ARTE CON CUCHARA está a cargo de Talita Quiñones

[Estudiante de Historia del arte, 
de nacimiento dramática y soñadora empedernida, 
aún en tiempos difíciles.  
Fiel a mis convicciones, mi mayor apuesta es al arte 
como motor de transformación social.]

Contacto: arteconcuchara@gmail.com










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Referencias
  
Morin, Edgar. (2007): El hombre y la muerte. Barcelona. Editorial Kairós.

Fotografie Walter Schels, (s.f.) Recuperado el 11 de mayo:  VER AQUÍ

Rosenber, D., (17 de agosto de 2014), How one photographer overcame his fear of death by photographing it, Slate Behold, The photo blog. Recuperado el 11 de mayo del 2015.  Disponible AQUÍ