Este
pasado domingo 28 de febrero de 2016, una de las celebraciones más
mediáticas de la industria del cine mundial se llevó a cabo, la
entrega número 88 de los premios Oscar.
Se trata de una premiación que la industria
de Hollywood realiza cada año, siempre envuelta en la crítica
política, en la idea de que es un instrumento de dominación ideológica
y la carencia de pluralidad en algunos sectores. Sin embargo, y sin
dejar de admitir que estos elementos existen, los Oscars son
un evento de singular importancia y una gran vitrina para
realizadores, técnicos y creativos.
Para algunos, el premio carece de
mucha importancia, para otros es fundamental ganarlo, por ello, me gustaría
hablar en esta ocasión de aquellos personajes que por su relevancia
en el cine, es sorprendente que nunca hayan recibido un premio de la Academia.
El primero que destaca es Stanley Kubrick (1928-1999),
nominado por sus películas Dr. Strangelove (1964), 2001: A
Space Odyssey (1968), A Clockwork Orange (1971) y Barry
Lyndon (1975).
Tenemos también a Alfred Hitchock (1899-1980), el maestro del misterio. Fue nominado por: Rebecca (1940), Lifeboat (1944), Spellbound (1945), Rear Window (1954) y Psycho (1960); no ganó en ninguna ocasión.
En 1941, Orson Welles (1915-1985), fue nominado por Citizen
Kane, sin ganarlo; los directores Federico Fellini (1920-1993),
Ingmar Bergman (1918-2007), Akira Kurosawa (1936-1993), Howard Hawks
(1896-1977), aquel que dijo la frase: “Tengo diez mandamientos en
el cine. Los nueve primeros dicen: ¡no debes aburrir!”; y, Robert
Altman (1925-2006), también fueron nominados por lo menos una vez,
pero nunca recibieron el premio.
Charlie Chaplin (1889-1977), el genio del cine mudo; Sergio
Leone (1929-1989), con su película El bueno, el malo y el feo,
Fritz Lang (1890-1976), el director de Metropolis, obra
maestra del expresionismo alemán y de la ciencia-ficción y Jean-Luc
Godard (1930), el gran director francés, jamás fueron nominados.
Este
martes se exhibió la esperada película The
Revenant (El renacido),
el nuevo trabajo del galardonado director mexicano Alejandro
G. Iñárritu, quien produce y dirige este filme, la sexta producción de su carrera.
El guion, adaptado de
la novela de Michael Punke, fue escrito por Iñárritu y
Mark L. Smith. La cinta es protagonizada por Leonardo DiCaprio,
Tom Hardy, Will Poulter y Domhnall Gleeson. Esta producción ya se
perfila como la gran protagonista de los premios Oscar y de ganar en la categoría de Mejor Película, y/o Mejor Director,
sería la segunda ocasión para el realizador, con el extra de
que sería consecutiva, ya que el año pasado los obtuvo por Birdman
or The Unexpected Virtue of Ignorance, en México Birdman o la inesperada virtud de la ignorancia,que
aún ignoramos porque causó tanta sensación.
El director mexicano
ha avanzado a pasos agigantados en los reinos de la crítica y sus
bonos en la meca del cine siguen a la alza. Amores
Perros(2000), su
opera prima y única película propiamente mexicana, ha quedado como
un bonito recuerdo de sus andanzas en su tierra natal, después de
ella le siguieron, 21
grams (21 gramos), de2003,
que obtuvo excelentes críticas, Babel
(2006) y Biutiful(2010), que forman una especie de trilogía.
The
Revenant,ha
gustado mucho a la crítica, la principal consumidora de las
producciones de Iñárritu. En los Golden Globes, ganó el premio a Mejor Película de Drama y a Mejor Director; y en los Oscar está
también nominada a Mejor Película y Dirección además de otras 10
categorías más.
Así que suman 12 las estatuillas a las que aspira esta producción que nos ha dejado con sentimientos encontrados. Por un lado, el trabajo de Emmanuel Lubezki (1964), también mexicano, que ha grabado ya su nombre en la historia del cine, es una clase magistral de fotografía. Hecha con luz natural, lo que de hecho retrasó varios meses la agenda de la producción, (problema también acentuado por la decisión de Iñárritu de grabar cada secuencia en orden cronológico), la experiencia visual es recomendable e impactante.
El pero, como en su momento lo dijimos con Birdman, lo ponemos en la historia en su conjunto, pues no propone nada nuevo ni tampoco creemos que logre algo espectacular, (y no es cualquier pero). Las escenas de duelo, así como la narración completa, se quedan en un nivel muy básico, incluso repetitivo, pues el tema principal, la venganza, mezclada con la supervivencia y resistencia de un personaje que "lo puede todo", ya ha sido explorado y con mejor resultado narrativamente hablando; aunque no son referencias directas a la película, estas son algunas otras producciones que guardan similitudes con la de Iñárritu: Por unos dólares más (Per qualche dollaro in piú, Sergio Leone, 1965, Italia), donde uno de los protagonistas busca al asesino de su hermana; Érase una vez en el Oeste (C'era una volta il West, Sergio Leone, 1968, Italia), obra maestra donde un joven Charles Bronson interpreta a "Armónica", pistolero que busca vengar la muerte de su padre a manos de un terrible bandolero, Dead Man (Jim Jamusch, 1995, EU), película más parecida a un especie de sueño donde el protagonista huye al asesinar en defensa propia al hijo de un acaudalado hombre y en su camino se encuentra con un indio que le ayuda en su recorrido entre la vida y la muerte; Duelo de asesinos (Seraphim Falls, David von Ancken, 2006, EU), dos hombres enfrentados por la guerra civil que lo han perdido todo y uno busca arrebatarle al otro lo único que le queda, la vida. Podríamos citar también varias películas de la filmografía del director Clint Eastwood que usan elementos similares, y que son muy superiores en el sentido que decíamos atrás. Incluso Kill Bill, -1 y 2- (Quentin Tarantino, EU), homenaje al western e historia sobre una chica interpretada magníficamente por Uma Thurman que sufre en grado altísimo de violencia y tortura, también logra un mejor resultado cinematográfico.
Pasando a la cuestión interpretativa, ¿es la actuación de DiCaprio superior a otras de su carrera? Es algo que podría debatirse, aunque nuevamente el mérito lo encontramos en otro lado que no necesariamente va ligado al nivel de la interpretación, y es que se ha llevado este actor y figura prominente de Hollywood, una experiencia realmente infernal (un "infierno viviente" también para el equipo, según lo ha contado el crew, por muchas cuestiones, entre ellas, las que se mencionaron más arriba), donde el reto físico fue desmedido, exigiéndole lo que ningún otro papel le había exigido hasta el momento.
Por último, honestamente les decimos que no eran necesarios los 156 minutos de duración, las horas se suman en muchas secuencias alargadas sin razón de peso, repetitivas, que van delineando a una especie de superhéroe, que aunque basado en una historia real, (sabemos que en el camino de la adaptación, el producto final se puede distanciar un mundo de los hechos narrados originalmente), termina por no convencer del todo. Nos uniremos a la alegría de Lubezki si se lleva a casa este tercer Oscar (después de ocho nominaciones y dos premios conseguidos), y consideramos su nominación más que merecida, sin embargo con el resto de las categorías les invitamos a tomarlas con mesura (incluso si resulta ganadora), porque si bien es necesario y reconfortante ver triunfar a los mexicanos en el extranjero, no debemos olvidar a las producciones que sí son mexicanas en su conjunto, esta no lo es (el propio Alejandro lo mencionó en diversas ocasiones con Birdman, mismo caso), y en comparativa, a pesar de la espectacularidad de premiaciones comos las de la Academia, podemos encontrar mejores películas en otros sitios que quizá no tengan tanto renombre. Disfruten la temporada de premios si son seguidores, y si no, pueden acudir al cine a disfrutar de una experiencia cinematográfica interesante.