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martes, 7 de noviembre de 2017

COCTEL DE LETRAS | Celda energética: ¿Cómo se produce la electricidad?

[Sección coordinada por Inés M. Michel*]



[Colaboración de Albert Padilla]






Procesos de Producción Eléctrica





Retomando los recursos energéticos en la Tierra, en su afán del ser humano por satisfacer sus necesidades promedio en la tecnología, nos daremos cuenta que la mayoría de los recursos energéticos son utilizados para la conversión a electricidad.

Esto es debido a que es una manifestación de fácil uso, conversión y, hablando relativamente, también de fácil almacenamiento.

La electricidad está definida como el flujo de electrones, recordando clases de química básica, sabemos que los electrones son cargas, “partículas”, que se encuentran en la órbita del núcleo del átomo.

La idea de producción o generación eléctrica radica básicamente en aplicar una fuerza que sea capaz de desprender ese electrón de su átomo, con lo que se genera una energía en movimiento que puede realizar diversas actividades, como lo vimos en el artículo anterior con las manifestaciones energéticas.

Para poder desprender este electrón podemos aplicar fuerzas de:

Fricción, que básicamente es frotar un material con otro, lo que genera movimiento y hace que el electrón con menor fuerza ceda y quede libre, lo que genera una carga estática, algo así como cuando frotas un globo con tu cabello.

Presión, bajo ciertas circunstancias y con ciertos materiales, es posible que al cambiar su presión, “golpearlos”, cedan electrones, este principio es el que hace posible que tengamos altavoces, o esas pequeñas tarjetas musicales, pues cuando se les inyecta electricidad los cristales de estos materiales se deforman, al deformarse producen electricidad. Actualmente existen tapetes y lozas que producen electricidad al caminar sobre ellos y reciben el nombre de piezoeléctricos.

Calor, es posible producir electricidad directamente al aplicar calor sobre un material, ya que cuando lo aplicamos hacemos que las moléculas del material vibren más rápido, lo que genera fuerzas mayores en sus estructuras alterando el estado de equilibrio y facilitando el desprendimiento de electrones. Existen placas o losas que aprovechan el calor residual de turbinas para producir electricidad, o bien, en los transbordadores espaciales, cuando se aplica calor a un lado de la loza la otra parte reduce su temperatura.

Química, es posible por medio de reacciones químicas alterar el estado de la estructura atómica, por ejemplo, una de mis favoritas, la pila de combustible, que por medio de acciones químicas y al formarse una molécula de dos elementos, por ejemplo el agua, hace que el hidrógeno se pueda combinar con el agua, para lo que este debe ceder un electrón, bajo ciertas circunstancias es posible recolectar estos electrones y formar electricidad.

Lumínica, el famoso efecto fotovoltaico o los panales solares funcionan cuando el fotón “partícula u onda de luz” golpea el electrón cediendo su energía y haciendo que este se desprenda de la estructura atómica.

Magnética, esta sin duda es una de las más famosas y más utilizadas hasta el día de hoy por su alta eficiencia, básicamente consiste en producir un campo magnético, un par de imanes sobre un rollo de cobre que funciona como conductor del flujo de electrones. Este método es utilizado en todos los motores eléctricos así que cualquier motor eléctrico podría funcionar como un generador de electricidad, bastará con hacerlo girar para que la energía magnética interactúe con las estructuras atómicas que lo rodean y este haga ceder los electrones que se encuentren a su alrededor.


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Albert Padilla.

PlasmArte Ideas, noviembre, 2017.
Twitter: @plasmarteideas



COCTEL DE LETRAS es coordinada por Inés M. Michel. 
[*Egresada del Instituto de Ciencias, generación 100, (100cias100pre). 
Las letras me han salvado de los hombres grises en innumerables ocasiones. 
Fiel lectora de Ende y de un sinfín de historias fantásticas y de terror. 
Casiopea es mi guía y confidente.]

Contacto: inesm.michel@gmail.com










martes, 19 de julio de 2016

COCTEL DE LETRAS | Contracorriente verde: La lumbre en los aparejos

[Sección coordinada por Inés M. Michel*]






[Colaboración de Alejandro Juárez]




Cuando se habla de calentamiento global, pasa algo muy curioso: muchas personas parecen entender que se trata de algo lejano en el tiempo (en el futuro), e incluso en la distancia (otras partes del planeta). Quizá porque el enfoque en medios de comunicación y redes sociales se concentra en el deshielo de los polos o la extinción de los osos polares. O bien, porque un aumento de dos grados centígrados parece cosa de nada. Después de todo ¿qué son dos grados más o menos de calor, a mediodía o por la noche?

Al respecto vale la pena hablar de los efectos del cambio climático en México, que extiende sombras preocupantes sobre el futuro próximo.  De acuerdo a las proyecciones del Instituto Nacional de Ecología y Cambio Climático (INECC), se intensificarán eventos extremos como lluvias torrenciales, sequías, huracanes y olas de calor. Los grupos más vulnerables serán, por supuesto, las comunidades marginadas y en situaciones de pobreza, que se localizan comúnmente en zonas de alta sensibilidad. Y no sólo por los fenómenos climáticos en sí mismos, sino por los efectos que estos generan: contaminación de agua potable, proliferación de enfermedades transmitidas por mosquitos, desgajamiento de cerros, desplazamiento de comunidades, etcétera. 

No faltará el insensible que piense “eso le pasará sólo a los pobres, yo estaré bien” pero… sorpresa, porque de una forma u otra todos saldremos afectados. Una parte importante de la producción de alimentos depende del temporal de lluvias: el agua en exceso y en carencia puede destruir cosechas de regiones enteras. Esto afectará la disponibilidad de alimentos y los precios de los mismos, ya se trate de maíz o zarzamoras. La disponibilidad de agua superficial se verá afectada, tanto por exceso (riesgo de reventamiento de embalses), como por carencia. Lo anterior, sumado al factor de evaporación, que afectará también nuestros bosques y selvas, al haber menos humedad en el suelo. Humedad que es vital para la sobrevivencia de hierbas, arbustos y árboles, que a su vez colaboran a la infiltración de la lluvia, que forma los manantiales, arroyos y ríos. 

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Tomada de: queesel.info
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Los escenarios advierten que mucho de lo señalado ya está ocurriendo: no es el futuro, es la realidad actual. Y se verá intensificado entre 2020 y 2030. Los mayores incrementos de temperatura se esperan en el noroeste del país y la zona del Golfo de California, mientras que los menores cambios se esperan en el sureste (Chiapas, Oaxaca y Tabasco). Las acciones de mitigación y adaptación son una necesidad apremiante, así como las acciones para reducir la causa del problema: la emisión de gases de efecto invernadero provenientes de automotores, de la generación de electricidad y de la fabricación de miles de toneladas de productos chatarra (principalmente desechables). 

Las acciones de respuesta pasan por el ámbito gubernamental (políticas y normatividad), pero también, de forma importante, por la ciudadanía. No dejemos que la indiferencia y la apatía se conviertan en la marca distintiva de esta generación. La lumbre ya llegó a los aparejos. Hay mucho qué hacer: hay que hacerlo ahora. 

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Alejandro Juárez
Consultor internacional en conservación y manejo ambiental; 
Director del Instituto Corazón de la Tierra.

www.corazondelatierra.org.mx

PlasmArte Ideas, julio, 2016

Twitter: @plasmarteideas



COCTEL DE LETRAS es coordinada por Inés M. Michel 

[*Egresada del Instituto de Ciencias, generación 100, (100cias100pre). 
Las letras me han salvado de los hombres grises en innumerables ocasiones. 
Fiel lectora de Ende y de un sinfín de historias fantásticas y de terror. 
Casiopea es mi guía y confidente.]

Contacto: inesm.michel@gmail.com